Gvtarra, en los encuentros de la industria del Diario de Navarra

El martes 16 de abril, representantes de las empresas más relevantes de la Comunidad foral se dieron cita en la sede de Diario de Navarra en Pamplona en un encuentro con motivo de la nueva radiografía que, por tercer año consecutivo, este medio de comunicación ha hecho al sector industrial navarro.

Esta edición ha contado con la participación de Eduardo López Milagro (consejero delegado de Gvtarra Grupo Riberebro), entre otros representantes de empresas como Schneider Electric, Exkal o iAR. En el coloquio, López Milagro ha defendido el valor la verdura navarra, que destaca por su calidad, y la importancia de hacérsela llegar al consumidor de la manera en que la demanda. También ha valorado la capacidad de los profesionales para afrontar los vertiginosos cambios que vivimos y ha apostado por aumentar el tamaño de las compañías navarras para mejorar la competitividad. Previamente, el consejero delegado fue invitado por el diario a compartir sus puntos de vista sobre el sector en un artículo para el suplemento dedicado al análisis de la industria de la Comunidad.

Este es el texto íntegro publicado:





Adaptación como garantía de futuro

Hoy en día es fácil encontrar ejemplos de reformulaciones drásticas en la oferta de casi todos los sectores de actividad basadas en el manejo de tecnología e información y en el uso de “plataformas” para incrementar la eficiencia de los recursos. Sucede en el sector del automóvil, en la banca, los seguros, la distribución comercial… pero no hay alternativas reales sobre la mesa en lo que a alimentación vegetal se refiere. Se atisban cambios importantes en la cadena logística y en los modos de consumo, pero no hay disrupciones creíbles en cuanto a la oferta de alimentos que se elaboran y consumen.

En paralelo, por el lado de la demanda hay una clara tendencia al incremento de la población mundial. Las previsiones de Naciones Unidas dicen que en 2050 el planeta acogerá a 9.700 millones de personas, 2.400 más que en la actualidad, un aumento de población que impulsará la demanda mundial de productos agrícolas en un 50% más sobre los niveles actuales. También es previsible que crezca el consumo de vegetales y de alimentos sanos en general, como también lo es que aumente la preferencia por los productos locales y regionales, por los frescos y por los productos de calidad; todo ello en detrimento de las marcas globales. En este contexto macroeconómico tenemos el viento a favor. Navarra es una reserva natural de salud, porque tiene la combinación de tierra y clima ideales para el cultivo y elaboración de las mejores verduras de Europa. Somos verduras. Se trata de un regalo divino, que además, no es deslocalizable por las decisiones de una corporación o de un gobierno. Además, las compañías navarras son reconocidas por la calidad de sus productos y por su buen hacer a nivel nacional; aunque no tanto en el ámbito internacional.

Sin embargo, hay que admitir que, como industria, fallamos al ejecutar una comercialización adaptada a las tendencias de consumo actuales y futuras. Y fallamos en dos planos. El primero, asociado a la propia capacidad comercial y de marketing de nuestras industrias. Tenemos un problema de relato. En general, no somos grandes vendedores… y podríamos serlo porque cultivamos productos excepcionales. Tenemos pocas marcas de renombre más allá de la marca ‘Navarra’ y nos cuesta hacer llegar los mensajes al consumidor.

Históricamente, hemos destinado las in-versiones a mejorar la capacidad productiva sin prestar la atención que merece a la capacidad comercializadora. El segundo plano se refiere a la adaptación de nuestros productos y canales a los momentos y modos de consumo que encajan con la sociedad actual. Aquí hablamos de envases más cómodos, sostenibles y adaptados a la unidad de consumo. Productos más fáciles de usar o propuestas para los nuevos canales que florecen: hostelería moderna, digital, on the go, street food… En resumen, hay que encontrar caminos diferentes para hacer llegar de la manera más adecuada a los consumidores los mejores productos vegetales. Hay que arriesgar. Pero lo importante no es solo que lleguen a la gente, sino que lo hagan con mayor valor y con mayor precio, porque la calidad y el ‘convenience’ merecen precio. Nuestras verduras son únicas y merecen más precio.

¿Qué deberíamos cambiar como industria? Hay tres grandes retos para capturar la inmensa oportunidad de mercado que hay sobre la mesa para Navarra. Por orden de importancia, el primero hace referencia a los profesionales que empujan el sector. Dado que los cambios de la sociedad son rápidos y profundos, necesitamos atraer y retener profesionales que tengan mucho potencial, en detrimento de la búsqueda tradicional de perfiles con mucha experiencia. El potencial hace referencia a la capacidad de adaptación, al positivismo, a la movilidad, a la inquietud, a ver la oportunidad de encajar capacidades y necesidades conjurando el miedo a entender los cambios o el miedo a fracasar. A la ambición de que las cosas sucedan tal y como la sociedad demanda en un entorno tan cambiante.

El segundo reto es elevar el tamaño medio de nuestras compañías. La atomización actual reduce y empobrece los recursos y capital disponibles, frena el desarrollo y cierra las puertas a muchas de las oportunidades comentadas, máxime cuando los clientes (supermercados, grandes cadenas y franquicias, operadores digitales como Amazon…) rozan ya el gigantismo.

El tercer eje es el referido a la defensa a ultranza de altos estándares de calidad de los vegetales comercializados, acompañados de precios acordes con esa calidad. La presión de la distribución y la tendencia de mejora de competitividad de toda la cadena de valor nunca pueden poner en riesgo lo básico: la esencia, los valores y la calidad de los productos navarros. Alta calidad conlleva alto precio, y al revés. Si esta relación se distorsiona por algún motivo, todo el sector sufrirá.

Me atrevo a plantear una última reflexión: ¿Seremos capaces algún día de vender nuestros productos vegetales tan bien como los italianos han conseguido internacionalizar y difundir la pizza y la pasta, o los franceses comercializar sus vinos? Las verduras de Navarra se merecen mucha más presencia e importancia en la dieta. Nuestra obligación es encontrar el camino para que eso suceda y eso pasa por hacer cosas diferentes y mejores. Pasa por adaptarnos.